Cómo organizar un funeral económico

Cómo organizar un funeral económico

Cómo organizar un funeral económico

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comDurante los próximos días los cementerios se llenarán de flores y de familiares que visitan las tumbas de sus seres queridos. Dar sepultura a un allegado, además de ser uno de los momentos más dolorosos de la vida, puede resultar muy caro, ya que el precio de los servicios funerarios oscila, de media, entre 3.000 y 3.500 euros, según señala Jesús Pozo, responsable de prensa de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid (EMSF) y la compañía funeraria Funespaña. Cuando las economías domésticas siguen sin pasar por su mejor momento, hacer un entierro digno pero sencillo es posible, como se resume en las siguientes líneas, y, además, se abaratarán muchos costes. Así, prescindir de recordatorios y de publicar esquelas en los medios, o hacer el velatorio en casa, resulta más económico.

Funeral digno, pero sencillo

Inhumaciones, cremaciones o donar el cuerpo a la ciencia. Tras la muerte, el alojo de los restos del fallecido se puede hacer de diversas maneras. En España, la práctica más utilizada es la inhumación, aunque cada vez hay más cremaciones, como indica Jesús Pozo, quien añade que la media de incineraciones es del 33%. Y hay casos, como los de Málaga y Sevilla, donde se superan el 70% de cremaciones. En general, la incineración es más barata, pero tampoco es una regla aplicable a todos los municipios españoles.

A la hora de saber cuánto puede costar un funeral, conviene distinguir entre el servicio funerario y el de enterramiento. Los costes funerarios (que incluyen un tanatorio) suelen estar unificados en cualquier lugar de España, mientras que hay mucha diferencia con los gastos de enterramiento, que dependen de la localidad.

Los precios de un funeral se mueven, de media, en una horquilla de entre 3.000 y 3.500 euros. Estos costes se pueden rebajar, si se escogen materiales de calidad media y se restan complementos a la hora de despedir a un ser querido:

  • Ataúd o urna: los hay de importes muy diversos y de calidades también muy distintas. No es preciso escoger el de más alta gama y la madera más noble, ni el más ornamentado. Un sencillo féretro es suficiente. Los mismos criterios que a los ataúdes se pueden aplicar a las urnas funerarias, cada vez más utilizadas.
  • Lápida: aunque se tenga comprado un nicho o columbario (nicho para albergar cenizas), la piedra de mármol que los reviste y las inscripciones hay que abonarlas aparte. Este gasto no es habitual que se contemple al comprar un nicho y encarece de modo notable el sepelio. Como en el caso del féretro o la urna, no es preciso contar con el mármol de mejor calidad, ni llenar la lápida con inscripciones, fotografías o dibujos.
  • Flores: la variedad de arreglos florales es bastante amplia. Hay ramos, centros, coronas, almohadillas… y algunos, incluso, llevan los colores del equipo favorito del finado. Pero no es preciso inundar de flores el cementerio. Si no se dispone de mucho presupuesto, un arreglo sencillo y bonito basta para dar el último adiós a un familiar.
  • Tanatorio: son muy prácticos, y se utilizan para pasar el tiempo que transcurre entre el momento en que se produce el fallecimiento de una persona y la salida hacia el cementerio. Pero el uso de estas instalaciones no es obligatorio, y se abaratan los costes de un funeral si el fallecido permanece en su domicilio o en los velatorios de hospitales, residencias, etc… En el caso de los centros hospitalarios, hay un horario limitado para velar al cadáver.
  • Esquelas: resultan muy útiles para dar a conocer la muerte de un ser querido, y para que personas que lo trataron en vida puedan despedirle en el cementerio o el tanatorio. Se incluyen en los periódicos más leídos de la ciudad y, en algunos municipios, se colocan en el portal de la casa donde residía el fallecido o en calles céntricas. Es más un símbolo social, del que se puede prescindir en momentos de apuro económico. Sin esquelas, se puede comunicar la muerte de un familiar a las personas más cercanas, y estas darán la noticia al resto de conocidos.
  • Recordatorios y mesas de firmas: como en el caso de las esquelas, los recordatorios y los libros de firmas son gastos perfectamente prescindibles cuando la economía familiar no pasa por los mejores momentos.
  • Coches de acompañamiento: los vehículos fúnebres son esenciales para trasladar el féretro. Pero se pueden obviar los de los acompañantes, que pueden trasladarse al cementerio en sus automóviles particulares. En algunos casos, el cementerio no está cerca y las personas que desean acudir a la inhumación o cremación van en un autobús dispuesto por la funeraria; es, por supuesto, otro de los primeros servicios que hay que recortar.

En el lado contrario de la balanza están las peticiones especiales por parte de los familiares y la personalización del servicio, que cuestan mucho más dinero. Aunque pueda parecer extraño, en una situación de crisis como la actual, hay una tendencia al alza en estos encargos.

Con seguro, más cómodo y sencillo

Tras la muerte de un familiar, al dolor se une la necesidad de darle sepultura o incinerarlo y de realizar numerosos trámites administrativos para certificar su deceso. El proceso es sencillo, pero farragoso, sobre todo teniendo en cuenta el estado de ánimo de los más allegados al difunto, cuyo último pensamiento es, en esos momentos, hacer gestiones. Por ello, las aseguradoras se encargan de todos los detalles.

El ramo de decesos es uno de los más antiguos y específicos del mercado español de seguros, y el 51% de la población de nuestro país tiene un seguro de decesos. Esta cifra se amplía al 60% en el caso de los fallecidos. El seguro cubre los gastos de tanatorio, flores, recordartorios… y hace frente a los costes del funeral, los desplazamientos, las esquelas e, incluso, la vuelta a casa si la muerte ocurre en el extranjero o la asistencia jurídica a la familia.

Cuando se produce un fallecimiento, basta con tener el Documento Nacional de Identidad (DNI) del finado, su póliza del seguro y el último recibo abonado. Con esos datos se llama a la aseguradora, que correrá con los gastos y se encargará de resolver los trámites y gestiones administrativas inherentes a la muerte.

Pero hay que tener en cuenta que las compañías de seguros no son funerarias, no tienen tanatorios, coches fúnebres para el traslado de fallecidos, ni hornos crematorios… Para todos estos servicios, subcontratan a una empresa funeraria que debe elegir la familia. La aseguradora se limita, después, a pagar en función de lo que se haya contratado en póliza.

Funerales laicos

La mayoría de los funerales que se celebran en España son religiosos (católicos, casi todos). Pero también hay funerales de otras confesiones y funerales laicos, que cada vez son más demandados.

Respecto a su precio, depende de lo que requiera la familia, porque el abanico es muy grande. Los hay con música en directo, música enlatada, con vídeos, libros familiares, recuerdos, servicio de catering…

Fuente: Consumer.es

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Propietarios de pisos vacíos: ¿conviene dar de baja los suministros?

Propietarios de pisos vacíos: ¿conviene dar de baja los suministros?

Propietarios de pisos vacíos: ¿conviene dar de baja los suministros?

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comPese a que muchos propietarios no encuentran compradores de sus casas o no consiguen alquilarlas, otros prefieren conservarlas desocupadas o sólo las habitan durante los periodos vacacionales. En este sentido, los gastos de mantenimiento de un inmueble, aunque permanezca cerrado, son a menudo superiores a los de cualquier otro activo financiero. De hecho, los pagos de la luz, el gas, el agua e, incluso en algunos casos, del teléfono suponen un desembolso que puede descalabrar el presupuesto familiar más saneado.

Aunque la opción más lógica, cuando se tiene una vivienda sin habitar, es dar de baja todos los servicios y suministros, si se mantienen en alta, hay que abonar al menos los consumos mínimos establecidos por las compañías suministradoras. Así, contar con un inmueble vacío supone tener que afrontar las facturas de los consumos mínimos domésticos, si no se han dado de baja.

De cualquier forma, cuando se prevé que una casa estará deshabitada durante un corto espacio de tiempo (un año o menos), no conviene rescindir los suministros, ya que volver a contratarlos no es un proceso gratuito. Además del pago por el reenganche, hay que aportar fotocopia del DNI, fotocopia del documento que acredite el derecho a ocupar la finca (escritura de propiedad, contrato de arrendamiento, etc…), el Boletín de instalaciones interiores (expedido por un instalador autorizado), los datos bancarios si se desea domiciliar las facturas, etc… Todo esto supone una serie de trámites que implican un gasto de tiempo y de dinero. Por su parte, conservar el coste mínimo de todos los suministros básicos en una vivienda vacía puede ascender a unos 450 euros al año.

Qué suministros pueden darse de baja en casas deshabitadas

  • Electricidad: Con la reforma energética, el Ministerio de Industria pretende penalizar a las segundas residencias (donde el consumo eléctrico es menor) y a las casas vacías (se paga más por la potencia contratada, aunque el consumo sea nulo). En cambio, se prevé que el precio de la energía consumida pese algo menos en la tarifa. Aun teniendo en cuenta estos datos, no conviene prescindir del suministro eléctrico, aunque el piso permanezca cerrado durante un largo periodo de tiempo, pues, al contratarlo de nuevo, las empresas proveedoras siempre pueden encontrar la instalación anticuada y la cantidad que habría que pagar en concepto de reenganche ascendería bastante. Tener el agua caliente, la calefacción y la cocina mediante electricidad ayuda a ahorrar, ya que con una sola factura se cubren varios suministros del hogar (luz, agua caliente, cocina y calefacción). Si el inmueble estará vacío durante un tiempo prolongado, lo que se puede hacer es modificar la potencia de electricidad contratada bajándola hasta límites mínimos. Cuando se ha rescindido el contrato, dar de alta de nuevo este suministro, mediante la contratación de la misma potencia que había antes en la vivienda, vale unos 55 euros. Si, por el contrario, al dar otra vez de alta la luz se cambia la potencia, el coste aumenta hasta ser aproximadamente como el importe de obra nueva. Así, para potencias de 3,5 kW cuesta alrededor de 100 euros, y para potencias de 10 kW, el precio es de unos 400 euros.
  • Agua: Para volver a contratar el agua, cuyo importe asciende a unos 12 euros (IVA incluido), la empresa suministradora tiene que realizar la revisión de la instalación del medidor de agua. Después de 24 horas (en días laborables), se tendrá dado de alta el suministro. Para ello, hay que aportar la siguiente documentación: fotocopia del NIF y un número de cuenta para domiciliar los recibos. Aún así, la contratación del agua se puede denegar por diversas causas: Primero, si en la instalación no se cumplen las prescripciones que, con carácter general, establece la normativa vigente, así como las especiales de la entidad suministradora. Y segundo, si el solicitante no dispone de acometida para el suministro de agua o no cuenta con autorización de vertido para las aguas residuales y pluviales. El contrato de suministro de agua se suscribe por tiempo indefinido, aunque el abonado puede darlo por terminado en cualquier momento, siempre que comunique esta decisión a la entidad suministradora con un mes de antelación.
  • Gas: El derecho de enganche es el importe que se abona por acoplar la instalación receptora a la red de la empresa distribuidora. La cuota de enganche vigente para el suministro de gas es de unos 70 euros, según lo dispuesto en el Decreto 135/2008, de 15 de julio, por el que se regulan los costes de los servicios que las distribuidoras de gas por canalización prestan a los usuarios. En el caso de reenganche al suministro, el importe que hay que abonar es el doble de la cuota de enganche, lo que supone alrededor de 140 euros (IVA incluido). También debe pagarse cuando se reanuda el suministro tras un corte por impago. Sin embargo, hay que tener precaución, pues la empresa distribuidora puede negarse a efectuar el suministro, cuando las instalaciones del solicitante no cumplen las condiciones técnicas y de seguridad reglamentarias o el consumidor ha sido declarado deudor por sentencia judicial firme de cualquier empresa distribuidora. La duración de los contratos de suministro de gas es anual y se prorroga tácitamente por plazos iguales, aunque el consumidor puede darse de baja en el suministro antes de que finalice el contrato, siempre que lo comunique de forma fehaciente a la empresa distribuidora, con una anticipación mínima de seis días hábiles a la fecha en que desee la baja. Cuando la vivienda esté deshabitada durante distintos periodos de tiempo a lo largo del año, lo idóneo es utilizar el gas butano o la electricidad para la cocina y el calentamiento del agua. Con el gas butano no se abona un suministro extra, sino que solo se paga lo que se consume, es decir, el precio de la bombona. Sin embargo, el butano puede resultar peligroso como sistema de calefacción, sobre todo si se produce alguna fuga mientras se mantiene encendido por la noche.
  • Calefacción: En España hay casi dos millones de familias (1,8 millones de pisos) en edificios con sistemas de calefacción central. La calefacción comunitaria es muy ventajosa para ahorrar dinero si se reside en el inmueble, pero si no se vive en la casa, se está pagando por algo que no se disfruta. Así, cuando la calefacción es centralizada, aunque la vivienda esté vacía, hay que seguir pagando la cuota. Sin embargo, si es individual, se puede dar de baja el suministro. Con el objeto de repartir costes entre los consumidores, una nueva directiva europea obligará a todas las comunidades de propietarios con calefacción central a la instalación de contadores de consumo individuales antes del 31 de diciembre de 2016. Además, si no se pueden poner contadores de energía térmica, se emplearán calorímetros o repartidores de costes para cada radiador o emisor a un precio de unos 20 euros cada uno.
  • Teléfono: Según la operadora, las altas de línea telefónica pueden ser gratis, si se adquiere un compromiso de permanencia de seis meses. La mayoría de las operadoras ya no tiene cuota de línea, alta o mantenimiento. De todos modos, tener teléfono fijo en una vivienda no habitada en amplios periodos del año puede suponer un gasto superfluo, sobre todo ahora que existen los móviles.

Gastos fijos ineludibles de los inmuebles vacíos

Aunque es posible rescindir el contrato de los anteriores suministros, el propietario de un piso vacío no puede eludir el pago de diferentes impuestos que están vinculados a los bienes inmuebles:

  • La comunidad de propietarios: Las cuotas de las comunidades de vecinos se establecen en función de los servicios asociados y de la dimensión de las zonas comunes, aunque suponen el gasto más elevado en el mantenimiento de una vivienda vacía. Para una casa de 80 metros cuadrados en el centro de una gran ciudad, sin elementos comunes como ascensor o portero, la cuota mensual asciende a unos 75 euros. De todas formas, hay que tener en cuenta las derramas y gastos extraordinarios para arreglar desperfectos o reparar averías, que pueden aumentar la cuota mensual y hay que pagar, como el resto de vecinos, aunque no se resida en el inmueble. Hay muchas comunidades de propietarios que, en el recibo, incluyen gastos adicionales, como la factura por calefacción comunitaria y el agua, lo que puede suponer un gasto anual de comunidad de 900 euros.
  • El IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles): Es el segundo recibo más importante en cuantía para los dueños de una casa y grava la titularidad de cualquier propiedad en manos de un particular. Su cuantía se calcula en función del valor catastral del inmueble. El IBI se sitúa entre el 0,4% y el 1,10% del valor catastral de la vivienda, por lo que el desembolso medio por propietario es de 500 euros al año, sin tener en cuenta garajes ni trasteros. Si la casa dispone de añadidos, el coste puede aumentar en unos 120 euros más. A todo ello, se une la tasa de basuras, que se ha introducido en numerosos municipios y que supone un desembolso medio de 40 euros al año.
  • El seguro del hogar: Más de un 65% de las viviendas que hay en España cuentan con un seguro del hogar. Según lo que se quiera asegurar de la casa (continente o contenido) y de la compañía con la que se suscriba el seguro, el gasto varía. Sin embargo, para pisos vacíos, lo habitual es contratar la cobertura mínima, que ronda 200 euros.

Cómo evitar tener que dar de baja los suministros

La mejor opción es intentar alquilar las viviendas vacías. Si se destina al alquiler un inmueble por una renta de 500 euros mensuales (media del precio de los alquileres en el mes de junio de 2013), al cabo del año se cubrirá el coste de mantenimiento, los suministros y, además, se obtiene una rentabilidad añadida.

El coste mínimo de todos los suministros básicos en un piso vacío puede ascender a unos 450 euros al año, a lo que hay que añadir 900 euros anuales de cuotas de la comunidad de propietarios, más 500 euros de IBI del inmueble, además de otros 120 euros de IBI de garaje y trastero, a lo que se añade 200 euros correspondientes al seguro del hogar. Todo ello, supone un importe anual de 2.170 euros en concepto de suministros y gastos fijos del inmueble.

Al alquilarlo por 500 euros mensuales, se genera una renta de 6.000 euros al año. En este caso, la rentabilidad anual es de 3.830 euros (6.000 euros – 2.170 euros = 3.830 euros), que se pueden destinar, en parte, al mantenimiento y mejoras en el inmueble.

Asimismo, alquilar una vivienda lleva implícitos muchos beneficios para propietarios e inquilinos, ya que es más fácil afrontar los gastos, su conservación es más sencilla al estar habitada, además de los beneficios fiscales y desgravaciones del rendimiento neto para los arrendatarios del 50% al 60%, pudiendo llegar al 100% si el inquilino tiene entre 18 y 30 años.

Fuente: Consumer

¿Necesitas un crédito?: No te limites a firmar, conoce tus derechos

¿Necesitas un crédito?: No te limites a firmar, conoce tus derechos

¿Necesitas un crédito?: No te limites a firmar, conoce tus derechos

Categoría 'Planificación financiera' en ahorroactivo.wordpress.comTodos los días nos llegan numerosas ofertas con facilidades para adquirir productos y servicios a plazos: muebles, electrodomésticos, vacaciones, coches y más. No siempre es fácil analizar la publicidad y comparar la oferta de los distintos proveedores de crédito como bancos, comercios, agencias de viaje o concesionarios.

La Comisión Europea tiene una campaña de información para concienciar a los consumidores sobre sus derechos clave y lo que hay que tener en cuenta antes de firmar un crédito al consumo:

  • Derecho a una publicidad transparente sobre el crédito.
  • Derecho a recibir información antes de firmar el contrato.
  • Derecho a recibir información clara en el contrato.
  • Derecho a cambiar de opinión.
  • Derecho al reembolso anticipado.

En su página web Crédito al consumo: tienes derechos se aclara, de forma sencilla, en qué consiste cada uno de estos derechos. Además, encontrará una explicación completa del documento Información Normalizada Europea sobre el Crédito al Consumo (SECCI, por sus siglas en inglés). Cada proveedor de crédito está obligado a proporcionarle este mismo documento, detallando aspectos como el tipo de crédito, la tasa anual equivalente (TAE), el número y la frecuencia de pagos, la deuda total, etc. Cuando lo entiende, usted podrá comparar fácilmente las distintas ofertas y elegir el producto de crédito que te resulte más adecuado.

En la misma página hay información sobre futuros eventos de la campaña y enlaces a otras páginas web que pueden resultarle útiles.

Fuente: finanzasparatodos.es

Qué impuestos hay que pagar por la compra de una casa

Qué impuestos hay que pagar por la compra de una casa

Qué impuestos hay que pagar por la compra de una casa

Categoría 'Planificación Fiscal' en ahorroactivo.wordpress.comLos gastos fiscales aparejados a la compra de una casa empiezan por dos impuestos: el IVA o el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, dependiendo del tipo de vivienda a comprar. Sin embargo, hay más impuestos y gastos a los que hacer frente:

IVA: el Impuesto sobre el Valor Añadido se ha de abonar en el caso de la compra de nueva vivienda. La obra nueva está grabada con un tipo de IVA reducido del 10%, en tanto que las vivienda de protección oficial se mantiene el tipo supereducido del 4%.

Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP): habrá que abonar este tributo cuando se adquiera una segunda vivienda, es decir, que no se trate de nueva vivienda. Al estar este impuesto gestionado por cada comunidad autónoma, el porcentaje concreto dependerá del gobierno regional.

Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD): en realidad este impuesto se configura junto con el de transmisiones patrimoniales y también está transferido a las comunidades autónomas, que pueden fijar el porcentaje a pagar dentro de unos límites generales. El tributo grava los documentos notariales, mercantiles y administrativos. El porcentaje varía entre el 0,1% y el 1% dependiendo del tipo de vivienda, aunque en caso de que no existiese normativa regional al respecto se aplicaría el 0,5%.

Gastos de inscripción en el Registro de la propiedad: no suelen superar el 1% y es uno de los trámites de los que suele encargarse la gestoría. En este caso no existe una cuota fija y cada gestoría puede cargar los honorarios que considere oportunos.

Gastos de escritura de la hipoteca: en caso de hipotecar la vivienda habrá que hacer frente a una serie de gastos de escritura.

Gastos por apertura de la hipoteca: se trata de una comisión en desuso pero que todavía aplican algunas entidades financieras a la hora de comprar el piso.

Este tipo de gastos relacionados con la compra de la vivienda son los que hacen que se recomiende contar con entre un 10% y un 20% de capital adicional al precio del piso para poder cerrar la adquisición sin problemas, a lo que habrá que sumar la cantidad que el banco no esté dispuesto a financiar.

Fuente: Declaración de la Renta

¿Puedo hacer una factura sin ser autónomo?

¿Puedo hacer una factura sin ser autónomo?

¿Puedo hacer una factura sin ser autónomo?

Etiqueta 'Emprender' en ahorroactivo.wordpress.comUna de las grandes dudas de cualquier persona que se adentra en el mundo de las colaboraciones es si debe o no darse de alta como trabajador autónomo. La respuesta más fácil y rápida es que sí, ya que en teoría para iniciar cualquier actividad económica y facturar es necesario ser un trabajador por cuenta propia. Sin embargo, la realidad es que la propia ley cuenta con un vacío legal al que se pueden acoger quienes deseen facturar sin ser autónomos.

El punto conflictivo al que nos referimos es la propia definición de lo que es un trabajador autónomo según figura en el artículo 1 del Capítulo I de la Ley 20/2007 de 11 de Julio según la cual ‘las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena. También será de aplicación esta Ley a los trabajos, realizados de forma habitual, por familiares de las personas definidas en el párrafo anterior que no tengan la condición de trabajadores por cuenta ajena (…)’.

La clave está en la interpretación que se haga de la palabra habitual, con el agravante de que existen sentencias de todos los colores y gustos. En este sentido, están quienes consideran que el término hace referencia a los ingresos y se apoyan en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), situado en los 645,30 euros al mes y 9.034,2 euros al año para 2013. También hay quienes dan a ‘habitual’ una significación más cercana a la que le otorga la Real Academia de la Lengua Española que lo definen como ‘que se hace, padece o posee con continuación o por hábito’. De esta forma, tendría más que ver con lo continuado de la acción más que con la cuantía a percibir y por eso hay quienes aconsejan tratar de no cobrar todos los meses y agrupar los pagos.

La realidad es que existe suficiente doctrina para afirmar que no siempre es necesario darse de alta como autónomo para desarrollar una actividad. En cuanto a la cuantía concreta, será el sueldo del trabajador quien lo determine.

Lo que sí parece claro es que un trabajador que esté dado de alta en el régimen ordinario de la Seguridad Social para el ejercicio de una actividad no tendrá que hacer lo propio en el Régimen de Trabajadores Autónomos o RETA para poder ejercer. Otra cosa distinta es la capacidad para emitir factura, algo en teoría sólo a disposición de los trabajadores autónomos.

Por fortuna, bastará con estar dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas o IAE para poder emitir una factura. En este caso conviene recordar que existen actividades exentas del pago del IVA en virtud del artículo 20 de la Ley 37/1992, que determina que ‘los servicios profesionales, incluidos aquéllos cuya contraprestación consista en derechos de autor, prestados por artistas plásticos, escritores, colaboradores literarios, gráficos y fotográficos de periódicos y revistas, compositores musicales, autores de obras teatrales y de argumento, adaptación, guión y diálogos de las obras audiovisuales, traductores y adaptadores’.

Tributar en el IRPF

Lo que no debemos perder de vista es que estas colaboraciones habrá que incluirlas en el impuesto de la renta, para lo que antes habremos de haber practicado la correspondiente retención de IRPF del 21% en la factura independientemente de que incluyamos o no el IVA.

Estos ingresos podremos consignarlos en el apartado de Actividades Económicas, que sería lo ideal, o como un rendimiento del trabajo más con su parte de ingresos y de retención de IRPF.

Al final, las vueltas para facturar sin ser autónomo e ingresar sin darse de alta en el RETA no son más que el reflejo de una cuota de 256 euros al mes que no siempre llega a cubrir el total de los ingresos o que, simplemente, supone cerca del 50% de los mismo en algunos casos.

Fuente: impuestosrenta.com

SMS Premium: Qué son y cómo deshacerse de ellos

SMS Premium: Qué son y cómo deshacerse de ellos

SMS Premium: Qué son y cómo deshacerse de ellos.

Los SMS Premium están asociados a números de tarificación adicional. Estos, son números de móvil cortos que resultan muy frecuentes en programas de televisión, radio o Internet para incentivar la participación en determinados concursos y sorteos como método de pago, pero en la actualidad se están convirtiendo en método de abuso por parte de algunas empresas desaprensivas.

El gran problema de este tipo de mensajes de texto, es la falta de información a los consumidores, ya que en ocasiones nos dan de alta sin ser conscientes de ello a través de inofensivas encuestas, concursos, Internet o simplemente pinchando en la publicidad.

En ocasiones no está claro qué empresa nos factura el cobro y no avisan de que nos hemos dado de alta en sus servicios. La sorpresa llega con nuestra factura de móvil.

Por todo esto, en 2009 entró en vigor una normativa para proteger mejor a los consumidores.

Así, es obligatorio comunicar al usuario que está utilizando un servicio Premium y las características de éste. Además, podrás darte de baja enviando un SMS con la palabra BAJA al mismo número que está enviando las comunicaciones. Este mensaje es gratuito y en muchos casos tiene éxito.

En el caso de no obtener resultados, puedes enviar a tu operador una reclamación por escrito manifestando que nunca te has dado de alta en ese servicio y que quieres recuperar tu dinero.

Si el problema persiste pasados 30 días, acude a una Oficina de Información al Consumidor.

Fuente: Boletín de Consumo. Número 7. Julio 2013. Gobierno de Aragón