Cinco consejos para conseguir un billete de avión más barato

Cinco consejos para conseguir un billete de avión más barato

Cinco consejos para conseguir un billete de avión más barato

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comGracias a internet es más fácil conseguir billetes de avión baratos. Los trucos van más allá de elegir una compañía aérea de bajo coste. Gracias a los comparadores y a la autonomía que internet otorga al cliente, viajar por menos dinero es posible si se tiene paciencia y se busca bien. Estos son algunos de los consejos para adquirir un billete de avión al mejor precio posible:

1) Elegir bien el momento de compra. La antelación es clave, pero hay pequeños trucos para elegir la fecha más adecuadas. Desde la web para comparar precios Skyscanner recomiendan, por ejemplo, reservar los vuelos a Estados Unidos unas 21 semanas antes. Para viajar a Italia, cuatro semanas de antelación son suficientes. Cada continente tiene sus propias reglas. En otros medios, como la web Yahoo Tendencias, afirman que el día de la semana también cuenta: el martes o el miércoles los viajes serían más baratos.

2) Comparar. Ten paciencia y no te lances a comprar el primer billete de avión que encuentres. Hoy en día existen muchos portales especializados en búsqueda de vuelos. Además, los precios cambian según el día e incluso la hora.

3) Aprovechar las ofertas. Otra forma de recorrer el mundo a precios ‘low cost’ es estar al día de las ofertas de las aerolíneas. Resulta interesante suscribirse a los ‘mailing’ de algunas compañías o seguirlas en las redes sociales para enterarte de sus lanzamientos. Por ejemplo, Iberia lanza descuentos ajustados a un determinado periodo de tiempo y con plazas limitadas.

4) ‘Engañar’ a los buscadores. Borrar las cookies, el historial e incluso nuestra ubicación puede ayudar a abaratar aún más el billete. Las aerolíneas aprovechan que ya saben qué es lo nos interesa para subir precios, tal y como denuncian algunos usuarios.

5) Prescindir de extras. Si viajas sin facturar la maleta, pagas con tarjeta de débito, aterrizas en el aeropuerto más barato o buscas fechas para volar que no sean el viernes o el domingo podrás conseguir un gran ahorro para el bolsillo.

Fuente: abc.es

Libro ‘Consumir menos, vivir mejor’ de Toni Lodeiro

Libro 'Consumir menos, vivir mejor' de Toni Lodeiro

Libro ‘Consumir menos, vivir mejor’ de Toni Lodeiro

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.com‘Consumir menos, vivir mejor’ tiene 500 páginas y cubre temas como el papel de las multinacionales, autogestión de la salud, simplicidad de vida, trabajo, energía, agua, basuras, alimentación, soberanía alimentaria, limpieza e higiene, partos, doulas, crianza, ocio, dinero ético, turismo, bioconstrucción, cooperativas, sofware libre y más.

A pesar de ser un libro escrito en el año 2008, su información y datos no se han quedado obsoletos y siguen siendo válidos y prácticos, aunque se puede ampliar más porque son todos temas muy actuales.

¿Qué saco yo en limpio?

  • Al analizar nuestros hábitos de vida, nos damos cuenta de cómo ‘el sistema’ (leyes, culturas, intereses económicos…) dirige nuestra vida y nuestros actos concretos.
  • Ver que muchas cosas ‘normales’ son ‘mandatos sociales’ y no deberes universales, nos ayuda a soltar lastre, librándonos de falsas necesidades.
  • Si nuestro entorno mejora (o se degrada más lentamente, según los casos), será más agradable vivir en él.
  • Ahorrar dinero.
  • Tener más tiempo para las cosas que nos gustan.
  • Conocer gente y hacer nuevas amistades.
  • Aprender cosas nuevas, nuevas aficiones o vocaciones.
  • Ganar salud.

Descargar el libro: www.nodo50.org

Cómo organizar un funeral económico

Cómo organizar un funeral económico

Cómo organizar un funeral económico

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comDurante los próximos días los cementerios se llenarán de flores y de familiares que visitan las tumbas de sus seres queridos. Dar sepultura a un allegado, además de ser uno de los momentos más dolorosos de la vida, puede resultar muy caro, ya que el precio de los servicios funerarios oscila, de media, entre 3.000 y 3.500 euros, según señala Jesús Pozo, responsable de prensa de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid (EMSF) y la compañía funeraria Funespaña. Cuando las economías domésticas siguen sin pasar por su mejor momento, hacer un entierro digno pero sencillo es posible, como se resume en las siguientes líneas, y, además, se abaratarán muchos costes. Así, prescindir de recordatorios y de publicar esquelas en los medios, o hacer el velatorio en casa, resulta más económico.

Funeral digno, pero sencillo

Inhumaciones, cremaciones o donar el cuerpo a la ciencia. Tras la muerte, el alojo de los restos del fallecido se puede hacer de diversas maneras. En España, la práctica más utilizada es la inhumación, aunque cada vez hay más cremaciones, como indica Jesús Pozo, quien añade que la media de incineraciones es del 33%. Y hay casos, como los de Málaga y Sevilla, donde se superan el 70% de cremaciones. En general, la incineración es más barata, pero tampoco es una regla aplicable a todos los municipios españoles.

A la hora de saber cuánto puede costar un funeral, conviene distinguir entre el servicio funerario y el de enterramiento. Los costes funerarios (que incluyen un tanatorio) suelen estar unificados en cualquier lugar de España, mientras que hay mucha diferencia con los gastos de enterramiento, que dependen de la localidad.

Los precios de un funeral se mueven, de media, en una horquilla de entre 3.000 y 3.500 euros. Estos costes se pueden rebajar, si se escogen materiales de calidad media y se restan complementos a la hora de despedir a un ser querido:

  • Ataúd o urna: los hay de importes muy diversos y de calidades también muy distintas. No es preciso escoger el de más alta gama y la madera más noble, ni el más ornamentado. Un sencillo féretro es suficiente. Los mismos criterios que a los ataúdes se pueden aplicar a las urnas funerarias, cada vez más utilizadas.
  • Lápida: aunque se tenga comprado un nicho o columbario (nicho para albergar cenizas), la piedra de mármol que los reviste y las inscripciones hay que abonarlas aparte. Este gasto no es habitual que se contemple al comprar un nicho y encarece de modo notable el sepelio. Como en el caso del féretro o la urna, no es preciso contar con el mármol de mejor calidad, ni llenar la lápida con inscripciones, fotografías o dibujos.
  • Flores: la variedad de arreglos florales es bastante amplia. Hay ramos, centros, coronas, almohadillas… y algunos, incluso, llevan los colores del equipo favorito del finado. Pero no es preciso inundar de flores el cementerio. Si no se dispone de mucho presupuesto, un arreglo sencillo y bonito basta para dar el último adiós a un familiar.
  • Tanatorio: son muy prácticos, y se utilizan para pasar el tiempo que transcurre entre el momento en que se produce el fallecimiento de una persona y la salida hacia el cementerio. Pero el uso de estas instalaciones no es obligatorio, y se abaratan los costes de un funeral si el fallecido permanece en su domicilio o en los velatorios de hospitales, residencias, etc… En el caso de los centros hospitalarios, hay un horario limitado para velar al cadáver.
  • Esquelas: resultan muy útiles para dar a conocer la muerte de un ser querido, y para que personas que lo trataron en vida puedan despedirle en el cementerio o el tanatorio. Se incluyen en los periódicos más leídos de la ciudad y, en algunos municipios, se colocan en el portal de la casa donde residía el fallecido o en calles céntricas. Es más un símbolo social, del que se puede prescindir en momentos de apuro económico. Sin esquelas, se puede comunicar la muerte de un familiar a las personas más cercanas, y estas darán la noticia al resto de conocidos.
  • Recordatorios y mesas de firmas: como en el caso de las esquelas, los recordatorios y los libros de firmas son gastos perfectamente prescindibles cuando la economía familiar no pasa por los mejores momentos.
  • Coches de acompañamiento: los vehículos fúnebres son esenciales para trasladar el féretro. Pero se pueden obviar los de los acompañantes, que pueden trasladarse al cementerio en sus automóviles particulares. En algunos casos, el cementerio no está cerca y las personas que desean acudir a la inhumación o cremación van en un autobús dispuesto por la funeraria; es, por supuesto, otro de los primeros servicios que hay que recortar.

En el lado contrario de la balanza están las peticiones especiales por parte de los familiares y la personalización del servicio, que cuestan mucho más dinero. Aunque pueda parecer extraño, en una situación de crisis como la actual, hay una tendencia al alza en estos encargos.

Con seguro, más cómodo y sencillo

Tras la muerte de un familiar, al dolor se une la necesidad de darle sepultura o incinerarlo y de realizar numerosos trámites administrativos para certificar su deceso. El proceso es sencillo, pero farragoso, sobre todo teniendo en cuenta el estado de ánimo de los más allegados al difunto, cuyo último pensamiento es, en esos momentos, hacer gestiones. Por ello, las aseguradoras se encargan de todos los detalles.

El ramo de decesos es uno de los más antiguos y específicos del mercado español de seguros, y el 51% de la población de nuestro país tiene un seguro de decesos. Esta cifra se amplía al 60% en el caso de los fallecidos. El seguro cubre los gastos de tanatorio, flores, recordartorios… y hace frente a los costes del funeral, los desplazamientos, las esquelas e, incluso, la vuelta a casa si la muerte ocurre en el extranjero o la asistencia jurídica a la familia.

Cuando se produce un fallecimiento, basta con tener el Documento Nacional de Identidad (DNI) del finado, su póliza del seguro y el último recibo abonado. Con esos datos se llama a la aseguradora, que correrá con los gastos y se encargará de resolver los trámites y gestiones administrativas inherentes a la muerte.

Pero hay que tener en cuenta que las compañías de seguros no son funerarias, no tienen tanatorios, coches fúnebres para el traslado de fallecidos, ni hornos crematorios… Para todos estos servicios, subcontratan a una empresa funeraria que debe elegir la familia. La aseguradora se limita, después, a pagar en función de lo que se haya contratado en póliza.

Funerales laicos

La mayoría de los funerales que se celebran en España son religiosos (católicos, casi todos). Pero también hay funerales de otras confesiones y funerales laicos, que cada vez son más demandados.

Respecto a su precio, depende de lo que requiera la familia, porque el abanico es muy grande. Los hay con música en directo, música enlatada, con vídeos, libros familiares, recuerdos, servicio de catering…

Fuente: Consumer.es

Otro modo de ahorrar: favores entre amigos

Otro modo de ahorrar: favores entre amigos

Otro modo de ahorrar: favores entre amigos

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comLa amistad es uno de los mayores regalos que hay, sin ninguna duda. Los amigos ayudan en los momentos malos, se alegran de tus triunfos y siempre están contigo, en las adversidades y en los momentos dulces de la vida. Ahora que la crisis económica está cambiando los hábitos de muchas personas, es el momento de considerar si este sentimiento puede beneficiar en la vida diaria, pero no para aprovecharse de otros, sino para compartir las necesidades del entorno personal o familiar y generar importantes pautas que hagan ahorrar dinero todos los meses.

Puede que parezca una postura utópica, pero en realidad no lo es. Si se aprovechan estos lazos humanos, basándose en un sentido solidario de la amistad y en aportar cada uno su granito de arena, se pueden minimizar algunos gastos. Así, en el caso de que se disponga de un vehículo, se puede beneficiar a amigos que no lo tengan. La estrategia pasaría por llevarlos en el coche si hay coincidencia de intereses (para hacer las compras, ir al trabajo o trasladarse al centro de la ciudad para realizar cualquier gestión personal). Y como esta, hay cientos de situaciones que requieren de la solidaridad de las personas más próximas. La crisis económica puede enseñar a mirar más por quienes están más cerca.

¿Cómo ayudarse entre amigos?

Son diversas las acciones que se pueden llevar a cabo dentro del grupo de amigos que incidan en un incremento del ahorro que afecte a todos sus miembros: desde prestar un pequeño importe para sus mayores necesidades, a optimizar los viajes para las labores cotidianas. He aquí algunas propuestas para que la solidaridad sea un valor al alza entre los amigos:

  • Podrán solicitarse pequeños préstamos, que serán sin intereses, y que en todo caso se podrán regularizar a través de un contrato en el que se indiquen el periodo de devolución, la cuantía de los pagos o, si hubiese, los meses de carencia. Los préstamos entre particulares pueden ser una opción muy ventajosa, pero requerirá de la colaboración de los amigos de mayor confianza y que dispongan de cuentas personales saneadas.
  • Se pueden hacer compras en grupo en los supermercados para aprovechar las ofertas que bonifican un mayor consumo. Cuanto mayor número de artículos se adquieran, más baratas salen las unidades (refrescos, cervezas, conservas, mantenimiento del hogar, etc…). De esta forma, se pueden agrupar las adquisiciones de varios usuarios para que la compra salga más barata.
  • Es muy efectivo pasar unos días de descanso con otras personas del círculo íntimo. Se puede viajar en sólo un vehículo y repartir todos los gastos. Además de ahorrar, será una experiencia muy gratificante disfrutar en esas jornadas con personas del entorno familiar o amigos con los que charlar, divertirse y compartir emociones.
  • Acudir a los vecinos de confianza cuando se necesiten algunas cosas para el hogar (un destornillador, alicates o cualquier aparato para el bricolaje) o algún ingrediente para hacer la comida (sal, pimienta, nata…). No se trata de ser un aprovechado, sino de dar solución a una urgencia que puede aparecer en cualquier momento.
  • Pedir dinero para pagar un pequeño gasto ante cualquier imprevisto que precise una reparación y la presencia de un fontanero o un electricista.
  • Ante un fallo en el suministro telefónico o de internet, se puede acudir a casa de un amigo para realizar las operaciones necesarias, y así evitarse las tarifas de un locutorio para hacer una llamada, mandar un correo electrónico o informarse del estado de la cuenta corriente o las inversiones.
  • Si algún amigo íntimo dispone de tiempo libre, puede cuidar a los niños de otro en circunstancias puntuales, y ahorrar así el gasto de pagar a una persona o un centro que lo cuide.
  • Si surgen problemas en las cañerías, con el ordenador o algún tipo de instalación eléctrica, se puede recurrir a algún amigo “manitas” que pueda solventar estas circunstancias.
  • Invitar a casa en lugar de salir de fiesta. Celebrar una amena reunión en el hogar puede ser un excelente plan para pasar una velada los fines de semana, pero también para contener los gastos que se derivan de las salidas por la noche y que suponen una parte muy importante dentro del presupuesto mensual. El ahorro alcanza al desplazamiento, el restaurante, las copas y la entrada a la discoteca, entre otras actividades para compartir la noche. Si este momento tan especial es reemplazado por una reunión en casa, cada vez en la de uno de los partícipes, se puede llegar a ahorrar mucho dinero todos los meses.

Fuente: Eroski Consumer

Planes de ahorro en casa

Planes de ahorro en casa

Planes de ahorro en casa

Categoría 'Ahorro puro y duro' en ahorroactivo.wordpress.comEl ahorro empieza por uno mismo, y el mejor lugar para comenzar con una estrategia de contención de gastos no es otro que el propio hogar. Se trata de realizar pequeños gestos cotidianos, que pueden llevarse a cabo de forma sencilla y racional. Incluso se puede aprovechar la llegada del frío para desarrollar nuevas pautas de comportamiento que impliquen un uso más racional de las fuentes de energía en los espacios familiares.

Nuestros hogares están llenos de auténticas oportunidades para ahorrar dinero. Basta con detectarlas para llevarlas a la práctica y que, en los siguientes meses, sus efectos se reflejen en la cuenta corriente de los usuarios.

Revisar la potencia eléctrica contratada: se puede aprovechar la constante subida de los recibos de la luz para revisar la potencia contratada, y optar por una menor que ayude a la contención de los gastos por la utilización de esta energía. Es posible que tengamos contratada una potencia superior a la que en realidad se utiliza.

Optimizar la calefacción: llegan ya los primeros fríos del año y es el momento de poner en funcionamiento los aparatos de calefacción en casa, bien individuales o colectivos, que depararán más gastos durante los próximos meses. Pero para mantener la temperatura del hogar, es deseable cerrar de manera adecuada con aislantes todas las salidas (ventanas, terrazas, etc…), a fin de que los efectos de la calefacción no se desperdicien. Así, el frío no se colará a las habitaciones y se reducirá el consumo de calefacción al conservar las estancias más aisladas.

Calefactores para los primeros fríos: no es aconsejable poner en marcha la calefacción de forma prematura, ya que es preferible esperar unas semanas a que el verdadero frío aparezca. Mientras tanto, se puede emplear un pequeño calefactor en los días más frescos.

Conservar bien la ropa de verano: es momento de guardar en el armario las prendas de verano (pantalones, vestidos, trajes, etc…). Habrá que hacerlo de modo correcto, ya que estarán en desuso durante varios meses y se deberá evitar cualquier descuido en su conservación que obligue a llevar a esta ropa a la tintorería o sustituirla cuando de nuevo llegue el calor.

Negociar el precio del seguro de hogar: si los propietarios de una vivienda disponen de una póliza para el hogar puede ser el momento para sustituirla por otra más económica, que ofrezca las prestaciones más demandadas por los usuarios y, de esta forma, ahorrar unos pocos euros cada año. Cada vez hay productos más competitivos y la oferta es muy amplia.

Agrupar servicios: puede ser el tiempo idóneo para agrupar todos los servicios de telefonía y nuevas tecnologías bajo un paquete que esté comercializado por la misma operadora. Esta estrategia produce importantes descuentos con respecto a las facturas originales, debido a las agresivas ofertas que están desarrollando las empresas de telecomunicaciones.

Ahorro al limpiar la casa: se puede limitar el gasto para el mantenimiento y limpieza de la vivienda a través de la compra de productos de limpieza en oferta. Todos los supermercados lanzan promociones de unos u otros productos durante todos los meses del año.

Contener gastos en la comunidad: dentro de la comunidad de vecinos se puede ahorrar quitando los gastos más innecesarios. Destaca la eliminación de los seguros que no se utilicen, o incluso amortizar lo antes posible un crédito (si se tuviese) para disponer de una posición más saneada en los próximos meses o años.

Segunda vivienda, en perfecto estado: los propietarios de segundas viviendas, que no las usen en el periodo invernal, deberán dejarla en perfecto estado de conservación para no tener problemas con las cañerías y otros conductos de energía. También tendrán que desconectar la luz para evitar inconvenientes con su suministro y el pequeño consumo que puedan generar frigoríficos, televisiones u ordenadores.

Revisar desperfectos: es recomendable revisar todas las cañerías y desagües del hogar para detectar cualquier desperfecto o avería. Así se podrá reparar con rapidez, antes de que sea demasiado tarde y pueda originar mayores problemas que conlleven un elevado desembolso económico por su reparación.

Cambiar las bombillas de casa: archiconocido consejo, no siempre llevado a la práctica, es el de sustituir todas las luces del piso por bombillas de bajo consumo. Supone uno de los métodos más sencillos y eficaces para que la factura de la luz mengüe todos los meses.

Fuente: Eroski Consumer

La economía de los juguetes navideños

La economía de los juguetes navideños

La economía de los juguetes navideños

Categoría 'Estafas' en ahorroactivo.wordpress.comPoco a poco los anuncios de juguetes empiezan sigilosamente a ocupar cada vez más espacio televisivo. No hay señal más evidente de que las Navidades ya están aquí. Ya, para muchos comercios parece que empieza tras el Pilar.

Un diabólico fenómeno acontece todos los años cuando llegan esas “entrañables” fechas y que inevitablemente afecta mucho y mal a una buena cantidad de padres. Me refiero al fenómeno de que cuando hacia mediados o finales de diciembre se pongan muchos de ellos a la tarea de comprar los regalos para sus hijos se encontrarán con que los que más desean sus retoños, aquellos que han puesto en los puestos más altos de sus respectivas “cartas” a “Papá Noel” o a los “Reyes Magos”, ya no están por ningún sitio. Y entonces empieza para estos padres frustrados una terrible época: la de los largos peregrinajes por almacenes y jugueterías cada vez más alejados de sus hogares o lugares de trabajo en busca de esos codiciados regalos. Pero da igual. Sean cuantas sean las tardes y los kilómetros que consuman en esos viajes de exploración y adquisición, sea cual sea el precio que estén dispuestos a gastar en esos regalos, el resultado será el mismo: la frustración, pues progresivamente habrán de reconocer que esos regalos no están en el mercado. Empezará entonces la parte psicológica de su sufrimiento, en la que se cuestionarán el por qué no los compraron semanas o meses antes y, en consecuencia, el nivel y sinceridad del amor que sienten por sus hijos. Y tampoco les será agradable imaginar anticipadamente las miradas de reproche que ineludiblemente les lancen sus hijos cuando llegue el momento en que descubran que sus deseados regalos no están esperándoles allí donde debieran estar.

Muchos de ellos se harán entonces una pregunta simple y obvia cual es la de que por qué los fabricantes no hacen más de esos juguetes que son tan buscados, si resulta evidente que esos juguetes van a ser los más demandados atendiendo a la ingente propaganda que en los meses de octubre, noviembre y diciembre se dirige a la chiquillería ponderándolos como los mejores, los más divertidos o los más deseables.

A la hora de explicarme tan singular fenómeno, solía recurrir a la explicación convencional: cómo los fabricantes no saben con antelación cuáles de sus juguetes tendrán éxito en una temporada navideña concreta, lo que hacen es distribuir ese riesgo entre los diferentes artículos que producen. Y lo hacen de una manera muy sencilla: produciendo de todos los juguetes que tienen en sus catálogos un volumen “adecuado”. Ahora bien, ello se traduce en que, con total seguridad, sucederá que aquel juguete que un año determinado se alce con los favores del público infantil no habrá en los almacenes y tiendas un stock suficiente como para cubrir toda la demanda. Es decir, que acontecerá inevitablemente el fenómeno reseñado del sistemático exceso de demanda de los juguetes más deseados como consecuencia del precavido comportamiento racional de los empresarios fabricantes de juego ante el riesgo que corren al no saber dónde se centrará la demanda.

Así, año tras año, mientras mi hijo fue pequeño, comprobé una y otra vez que los juguetes que más deseaba eran siempre los que más se le metían por los ojos en la larga temporada de publicidad pre-navideña. Y lo mismo les pasaba a los hijos de los demás. No hay presa más fácil de los publicistas que el público infantil. Ello es tan sabido que decirlo es una obviedad. Dicho de manera técnica, los fabricantes de juguetes pueden determinar los gustos o preferencias de los consumidores finales y por tanto pueden estimar con alta precisión la demanda que tendrán de sus productos.

Y, ¿entonces?. Si las empresas jugueteras no operan ni mucho menos en un entorno tan incierto. Si está claro que pueden estimar con mucha fiabilidad hacia cuáles de sus productos se va a dirigir la gran demanda de sus clientes, ¿cuál es entonces la razón que les lleva a no aprovecharse de ello y aumentar las tiradas de los juguetes que saben que van a tener un fuerte tirón entre los niños?. Porque, dado que el precio de fábrica está fijado de antemano, está claro que las empresas fabricantes difícilmente pueden aprovecharse de la escasez generada artificialmente de sus productos más deseados, salvo en contadas excepciones. En todo caso, quienes se pueden aprovechar de esa escasez artificial son los comerciantes de las jugueterías, no los fabricantes de juguetes.

Pues bien. Una explicación más consistente me la ha suministrado la “Economía del Comportamiento”, esa simbiosis de Economía y Psicología. Para los economistas-psicólogos o para los psicólogos-economistas de esta corriente la explicación del “extraño” comportamiento de los fabricantes de juguetes es muy simple. El punto de partida es reconocer el problema que afecta y agobia a los fabricantes de juguetes: la alta estacionalidad de la demanda de sus productos. Es evidente que en los meses previos al final del año la demanda de juguetes crece continuadamente hasta alcanzar un pico en el periodo navideño, para luego caer profundamente de forma repentina en enero y febrero hasta recuperar una cierta estabilidad más adelante a lo largo de la primavera y el verano hasta que, hacia el mes de octubre, comienza de nuevo la fase expansiva de su ciclo. Sin duda que una gran política de ventas sería aquella que les “facilitase” o suavizase el tránsito post-navideño. Y es aquí donde la psicología de la influencia y la persuasión ha venido a echarles una mano a esos fabricantes dando origen al fenómeno que estamos analizando.

Una tendencia cotidiana y ubicua que la psicología ha resaltado es la necesidad de coherencia y consistencia en nuestros comportamientos que experimentamos los seres humanos en general. Sencillamente sucede que los grupos en los que los individuos pueden confiar más los unos en los porque tienen esa compulsión a ser consistentes o coherentes en sus comportamientos tienen una ventaja evolutiva frente a los grupos en que nadie se puede fiar de los otros porque no se da en ellos esa pulsión a la consistencia o la coherencia. Esa tendencia a la consistencia no sólo es probablemente genética sino que es reforzada por la educación. Así es de lo más habitual que los padres eduquen a sus hijos en la necesidad de que han de ser coherentes consigo mismos, fieles a lo que han dicho, mantenido o hecho.

Y ahora… pongámonos en la piel de un padre que, a lo largo de los meses de octubre, noviembre y diciembre, se ha comprometido repetidamente a regalar a su hijo el chisme o cachivache que le dice que más le “gusta”, o mejor dicho, que más le “dicen” a su hijo desde la televisión que le “debe” o le va a gustar. No es necesaria mucha imaginación para ver a ese padre prometiéndole una y otra vez a lo largo de esos largos meses, que sí, que tendrá ese juguete, si el niño o la niña se “porta” bien.

Pero, ahora, hay que seguir poniéndose en la piel de ese mismo padre cuando llegada la semana antes de Navidad comprueba con desesperación que no va a ser capaz de ser fiel a su compromiso con su hijo pues el dichoso juguete ha desaparecido del mercado pues no está por ninguna parte, sea cual sea el esfuerzo que haga por hallarlo. Con pesadumbre, entonces, sólo le queda una opción: comprar otro juguete que con seguridad no hará tan dichoso a su hijo pues no es ése tan deseado por él. ¡Malditos fabricantes de juguetes!. ¿No?.

Pero, ya han pasado las fiestas de Navidad… y de Reyes. Y con ellas, de alguna manera, también el mal trago que supuso el que el niño no tuviera el regalo prometido, con todas sus consecuencias. Pero, entonces, algo mágico sucede cual es que esos deseados juguetes que, dos o tres semanas antes eran inencontrables, aparecen como por brujería de nuevo en las jugueterías. A lo que se ve, parecería que los fabricantes de juguetes no han parado de “currar” como posesos ni en Nochebuena ni en Navidad ni en Nochevieja ni en Reyes para así satisfacer esa demanda en exceso que de sus artículos más deseados hacían los compradores. Han tardado, eso sí, unos días, pero por fin ya la pueden satisfacer.

Y, entonces, ¿qué ocurre?… pues algo muy simple y esperable. La llegada de los stocks de esos juguetes les permite a esos padres que se habían revelado inconsistentes ante sus hijos y ante sí mismos enmendar su falta de consistencia. Eso sí, para hacerlo se ven obligados a gastarse más dinero en juguetes de lo que habían previsto. Podría decirse que al final todo el mundo gana gracias a esa política de las empresas de (voluntariamente) no sacar a la venta antes de Navidades todos los juguetes que tienen almacenados, pues nadie sensato puede creerse que los han producido en los días de Navidad, y enjugar así el exceso de demanda que crean “artificialmente”.

Ganan los padres, tranquilizados en su fuero interno por haber sido consistentes; los niños, contentos por tener muchos más regalos de lo esperado, Y sobre todo, los fabricantes de juguetes y las jugueterías contentos como unas pascuas a tenor de los ingresos suplementarios que les permiten pasar más suavemente la temporada baja de sus productos.

Esta explicación cuenta, además, con una “justificación” añadida, cual es que “explica” el porqué aún acabadas las Navidades las empresas de juguetes siguen haciendo anuncios desaforadamente. Esto, que podría parecer absurdo, pues ya habría acabado en principio la temporada alta de regalos, encuentra en la nueva perspectiva que aquí se da una fácil justificación. Es necesario seguir publicitando ésos, los más deseados juguetes, para que los niños sigan siendo conscientes tanto de su existencia como del incumplimiento por parte de sus padres de sus promesas, y así desencadenar o incentivar el que los padres se pasen por las jugueterías a resolver su malestar comprándolos.

Pero puede que haya padres que no se sientan demasiado satisfechos con todo este asunto. ¿Qué solución podrá dárseles?. Pues sólo una: ser conscientes de que la causa última del fenómeno está en esa necesidad de consistencia de los seres humanos y actuar ….consecuentemente. O sea, buscar consistentemente no “comprometerse” y obligarse a ser consistentes. O dicho de manera más fácil: nunca comprometerse con los propios hijos a hacer determinados regalos. Fácil, ¿no?.

Fuente: Oikonomia